25 enero 2007

Suerte

Hay en Vigo un personaje, no diré su nombre porque no os va a decir nada, que con menos de cuarenta años ha estado a cargo de dos instituciones públicas de importancia de la ciudad. Cada vez que hablo de él con algún compañero periodista es inevitable que nos preguntemos cómo este tipo tan tonto ha conseguido llegar tan alto. Porque es muy tonto, de verdad. Tonto de libro, de los que se ponen a hablar y piensas, pobre, qué cortito. Presentan un informe, se pone a hablar y usa palabras rimbombantes, pero si le escuchas te das cuenta de que no está diciendo nada. Y este personaje ha llegado alto. Dicen las malas lenguas que guarda algún secreto del PP, o que quizá ha sido siempre un gran fontanero, porque otra explicación no hay para su éxito laboral. Os juro que no exagero. Hoy le escuché una vez más intercambiando miradas de risas con algunos colegas. Pero después de las risas no dejo de preguntarme por qué el mundo es tan injusto que personas como él siempre tienen suerte. Otros se esloman a trabajar y tienen una vida de mierda, o se pasan la vida amargados en una oficina a las órdenes de algún capullo. Pero la gente mediocre, cada vez con más fuerza, consigue ascender sin problemas. Tengo la teoría, quizá errada, de que esto sucede porque mientras los inteligentes trabajan, estos tontos mediocres están haciendo la pelota. Pero no puede ser tan simple. ¿Se puede engañar a los demás con tanta faciliadad?

4 Comments:

Eloísa said...

La suerte, qué cosa más curiosa ¿verdad? Pero muchos de estos no tienen suerte sino un precio muy bajo, hacen cualquier cosa por lograr sus objetivos: pisan lo que haya que pisar, y chupan lo que haya que chupar. Ahora que lo de que son felices, eso, yo, no me lo creo. Algún que otro trepa rico y bien posicionado de éstos/as he conocido y, la verdad, en las distancias cortas hay soledad y amargura para dar y tomar. Eso sí, están más entretenidos. No es lo mismo ahogar las penas dando una vuelta a la manzana de tu casa que paseando por Le Marais, no es lo mismo. Aunque tiene que ser jodido dormir con lo que tienen algunas cabezas dentro, muchos de estos duermen muy poco. Suele coincidir: cabrón-dormir poco. Igual es una casualidad..., pero no lo creo.

Una mujer desesperada said...

seguramente es así, yo duermo genial a pesar de todo, ja ja ja. pero a veces sientes cierta impotencia ante esta gente...

Wilde said...

Para que te pese la conciencia en el arte de dormir con ella pues tienes que tenerla. Duermen porque carecen de conciencia. Muy simples.

Totalmente de acuerdo con vosotras pero por desgracia son tantos estos tontos. Muy injusto el mundo laboral en todos los sentidos. El mundo laboral también es muy tonto en este país.

1 saludo

Anónimo said...

es la diferencia entre los derechos adquiridos y los derechos ganados, supongo. Qué es el mérito? Lo que hicieron tus abuelos dándote oportunidades que otros no tendrán nunca? (por ejemplo, la oportunidad de disfrutar de este blog es suerte o es mérito por tener la inquietud de encontralo?)

Por qué tiene que pensar la gente constantemente en la suerte que tiene para agradecerlo a no sé quien y no simplemente disfrutar de su posición.

Por cierto, y porque no puedo evitar ser lidia lozano, ¿no será un personaje que pasó de la universidad al deporte?