30 octubre 2007

Dislates

Este hombre de la izquierda es Pío Moa. He puesto su foto a la izquierda, precisamente a la izquierda, porque él está tan situado a la derecha de la derecha que asusta. Seguro que todos habéis escuchado hablar de él, es un escritor, pseudo historiador, especializado en hacer apología de la etapa franquista. Acaba de publicar Años de hierro. España en la posguerra, 1939-1945 en La Esfera de los Libros. En Público recogen parte de las declaraciones que hizo ayer en Madrid, en la presentación. Estas son dos de las perlas:

“Aquellos que hoy defienden la Ley de la Memoria Histórica se identifican con los criminales, los de las checas [las cárceles republicanas]”.

“Aquí la represión se encauzó por vías legales, no como en Europa. Eran juicios con menos garantías que los actuales, pero muchas más que las del Frente Popular. Y con defensa. A nadie se le reprimió por cómo pensaba, sino por lo que hacía. [Lluís] Companys [presidente de la Generalitat de Catalunya desde 1934 y durante la Guerra Civil] no era inocente. Ni tampoco las Trece Rosas, unas jóvenes estalinistas”.

26 abril 2007

Guernica

Guernica conmemora hoy el 70 aniversario de su destrucción. Las fuerzas de la aviación alemana arrasaron la localidad vasca y la convirtieron en el símbolo de la barbarie de la Guerra Civil española. Hoy a mediodía se leerá en varios idiomas la declaración Guernica por la Paz. Será un símbolo para recordar aquel 26 de abril de 1937 en el que los aviones de la Legión Cóndor alemana destruyeron el 75% del pueblo, causando varios centenares de muertos. Guernica fue elegida por ser el emblema histórico de un nacionalismo vasco que quería aplastar a los nacionalistas de Francisco Franco. Gracias a eso ostenta el triste honor de ser la primera ciudad de la historia destruida por un ataque aéreo contra la población civil. Picasso inmortalizó este desastre en su cuadro homónimo, pintado en 1937.

Hay cosas que nunca deben olvidarse. La memoria de un país no puede enterrarse, sin más. Tiene que ser Historia, para que aprendamos algo de ella.

06 abril 2007

War


Me estoy leyendo un libro sobre la represión franquista en Ponteareas (Pontevedra), en el que hay historias que bien merecerían su laberinto del fauno. Como el personaje de la película, el capitán franquista, durante los primeros años de la Guerra Civil muchos degenerados aprovecharon la locura bélica para dar rienda suelta a sus psicopatías. Esa gente, en la mayor parte de los casos, murió dignamente, enterrada en el panteón familiar como si hubiesen sido ciudadanos respetables. Su oscuro pasado de asesinos se silenció. Chiña, por ejemplo, sabe quién mató a su padre, que apareció tirado en una cuneta, como era común. Ella cumplirá 82 años en agosto pero no puede olvidar cómo los falangistas les quitaron todo, hasta la dignidad. Claro que había gente buena también en las filas franquistas, sus vecinos, de derechas, ayudaron a la familia de Chiña a guardar en el fallado de su casa víveres y recuerdos... Pero otros buscaron a su padre en Portugal y lo pasearon. Ella lo vio, en la cuneta. Apenas pudo reconocerlo. Ella sigue viviendo en Ponteareas, durante años se cruzó por la calle con el asesino de su padre. El capitán de El laberinto del fauno encarna una sangrienta pero hermosa fábula, la de que la maldad se castiga. Pero, en realidad, las cosas no fueron así. Los asesinos hicieron su propia transición, y la izquierda decidió cerrar los ojos para preservar la estabilidad de un país que pendía de un hilo. Sin embargo, quienes no recordamos nada de eso nos preguntamos por qué hay que guardar silencio. Por qué no podemos hablar de víctimas y verdugos. Por qué ha tenido que venir un fantástico director mexicano, Guillermo del Toro, a remover nuestras conciencias. A arrojarnos a la cara un pasado estremecedor que mucha gente de mi edad ignora.

02 marzo 2007

Memoria histórica

El 27 de septiembre de 1975, el vigués José Humberto Baena fue fusilado en Madrid, acusado de matar a un policía. Fue uno de los últimos cinco ejecutados del franquismo. La casualidad quiso que entre ellos estuviese otro vigués, José Luis Sánchez-Bravo. Apenas nadie recuerda a José Baena, pero su familia, como la de Salvador Puig Antich, lleva años buscando pruebas para demostrar su inocencia, ya que el día en que mataron al policía José ni siquiera estaba en Madrid. Se escondía en Portugal de la policía de Vigo, que le buscaba por haber criticado en una esquela la muerte accidental de un sereno durante una carga con disparos al aire en una manifestación del 1 de mayo. José adoraba los idiomas, hablaba francés, griego y latín, y estaba estudiando esperanto. Su gran crimen fue ser galleguista. Defender su cultura. Ni siquiera era separatista. Ayer, Amnistía Internacional invitó en Vigo a su hermana Flor a hablar de su historia. Junto a ella, el ex fiscal general Carlos Jiménez Villarejo, que, como Amnistía, está en contra de la futura Ley de Memoria Histórica. Entre otras cosas, porque esta ley intenta cerrar heridas impidiendo a las víctimas acceder a los archivos donde podrían conocer los nombres de los torturadores de sus familiares. Escuchando a Flor, entendí de pronto porqué existen dos Españas, porqué las heridas no se han cerrado. Todos los que tenemos menos de cuarenta años estudiamos una historia reblandecida y engañosa, en la que se nos contaba que Franco no había sido un dictador tan malísimo como Pinochet. Se intentaron lanzar al olvido historias como la de José Baena. Cuando las escuchas, comprendes que antes de pasar página es necesario leerla entera.

10 enero 2007

San Simón


Cuando empezaba en esto del periodismo me encargaron un día ir a la isla de San Simón con un grupo de ex presos de la Guerra Civil. Yo era muy joven entonces, y recuerdo que pensé emocionada que iba a poder pisar esta islita, normalmente vedada a los visitantes. Nada más. San Simón es un islote, minúsculo, enclavado en la ría de Vigo. Pero durante los primeros años de la Guerra Civil se convirtió en prisión. Ya había sido, mucho antes, un lazareto, pero las huestes de Franco, mientras extendían su rebelión por toda España, mandaron a San Simón a muchos presos políticos. A finales de octubre del 36 ya había 700, pero llegó a haber casi 2.000, muchos de ellos ancianos. Aquella mañana de verano en que regresé con los que seguían vivos a su antigua prisión, vi llorar a muchos al pisar la isla. Ya ni siquiera les quedaba odio, en el fondo me pareció que regresar a aquel sitio les hacía bien, muchos repetían "nunca debemos olvidar". Sé que es difícil que en España se olvide que hubo dos bandos que se mataron entre ellos. Pero aquella mañana, cuando aquellos viejiños volvían a San Simón, realmente no sentí que fuese imposible construir un futuro común. Por eso no comprendo a quienes intentan abortar esa Ley de Memoria Histórica que va a permitir recordar a todos aquellos a los que se le prohibió durante décadas. Tienen derecho. Como nosotros, los que ni siquiera recordamos a Franco, a saber qué pasó.

11 diciembre 2006

Neanderthales

Me gustan los neanderthales. En la oscuridad del Paleolítico, fueron los primeros en utilizar el fuego a su antojo y los primeros en creer que la muerte no era un adiós, sino el paso a un más allá que simbolizaron con los primeros enterramientos (mi agnosticismo no me impide admirar esta imaginación prehistórica que hizo nacer la espiritualidad millones de años antes de que la monopolizaran las religiones). Durante siglos el hombre se ha creído descendiente del homo sapiens, despreciando al neanderthal por falta de pruebas. Pero ahora un cráneo ha cambiado las cosas. Quizá, pero sólo quizá, un neanderthal y una sapiens cruzaron sus caminos y un gen de esta especie pasó a la de nuestros antepasados, beneficiando a nuestro cerebro, que mejoró con esta aportación. Dicen los científicos que el rastro genético que pudieron legarnos los neanderthales es tan ínfimo que quizá una noche de sexo, o quizá de amor, quién sabe, bastó para regalarnos ese gen. Los miércoles tengo clase de Prehistoria, estudio Historia en la Uned, y la última clase el profesor habló precisamente de esas dos especies, neanderthal y sapiens, que convivieron durante miles de años sin que haya certeza de que llegasen a cruzarse. Quizá este último descubrimiento sea esa certeza, y nuestra Historia empiece a escribirse de nuevo. No me importaría ser el fruto de una noche de amor en la oscuridad de los tiempos.

15 noviembre 2006

Se muere el castaño de Ana Frank

Llega el frío a Galicia. Estamos a 15 de noviembre, qué extraño resulta decir que llega el frío, que debería estar aquí hace tiempo. Pero ha llegado hoy, inundando todo de viento y melancolía. El País cuenta que el castaño que acompañaba a Ana Frank en su cautiverio se está muriendo. Tiene 170 años y lo ha atacado un parásito, así que tendrá que ser talado. Es una noticia triste, por la simbología de este árbol centenario que servía a veces de consuelo a la adolescente judía oculta en Amsterdam. Me ha hecho recordar una biografía de Hitler que leí recientemente, en la que sobre todo se pone de manifiesto la capacidad mostruosa de abstraerse del sufrimiento humano que poseía ese ser. Y sus servidores. Mientras la leía, nada me parecía ajeno, no dejaba de pensar que todo lo que sucedió durante el dominio nazi puede volver a repetirse, porque los hombres seguimos siendo los mismos, no hemos aprendido nada de tanto horror. No hay más que ver cómo los judíos de Israel reproducen el odio que les ha azotado durante siglos sobre el pueblo palestino. Y cómo el resto del mundo mira hacia otro lado.

04 noviembre 2006

Una clarividente frase escrita por Antonio Machado en 1938

"Esto es el final; cualquier día caerá Barcelona. Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro... Quizá la hemos ganado".