12 enero 2007

¿Por qué yo no?

Hay un bloggero que ha visitado todas las páginas de mis amigos bloggers invitándoles a votarle y en la mía no ha entrado. ¿Por qué, cuentero, por qué? ¿Tiene justificación este agravio? ¿Es que las desesperadas no tenemos derecho al voto de 20 minutos?

9 Comments:

marta de esparta said...

pues no le votes a él por desagradecido. vótame a mí. jajajaj es broma. vota a quien quieras. ¡y mucha suerte en el concurso aunque no te pidan el voto! :)

Kurtz said...

No desesperes, desesperada, que siempre podrás contar con mi voto.

Wilde said...

Ja Ja Ja Ja ... y con el mío también!!!...

Una mujer desesperada said...

ja ja ja ja ja gracias a los tres! Ayer me reí tanto escribiendo esto, porque estaba viendo el logo del concurso y es tan tan tan tan feo, ja ja ja ja

Eloísa said...

Ja ja, qué espontánea eres. Yo creo que porque iba haciendo su campaña electoral a toda hostia y se le pasó, o dio mal a algún clic al dejarte el mensaje. Hija, con el forazo este que tienes aquí, que es un no parar. Ciao!

Una mujer desesperada said...

ja ja ja ja ja cuentero me ha abandonado, ja ja ja ja

La Otra Chilanga said...

Hola,
Me he dado una vuelta por algunas de las blogs que pululan en la lista del concurso de 20minutos y he elegido unas cuantas (muy pocas en verdad, ¡son demasiadas!) para votar por ellas; es el caso de la tuya. Ojalá igual pudiérades visitar la mía y, además de votar por ella si os place, dejar uno que otro comentario vuestro que estoy segur@ le enriquecera.
Salud y buena vida.

Una mujer desesperada said...

Menos mal, chilanga, que vienes tú a acabar con la desazón causada por el cuentero!!!! Me voy ahorita mismo a ver tu blog!

carloscuentero said...

Con tanto agravio cómo no visitarte. Los chismes vuelan y me dijeron que una mujer desesperada está reclamando mi visita.
Bueno, para que vean que no he hecho tanta "campaña" como creen. La verdad, no he tenido tiempo de revisar tantos blogs como quisiera. Encuentro algunos sumamente interesantes y veo, a ojo de gran cubero, que tus palabras podrían interesarme sobremanera. A riesgo de parecer cursi por este medio, te diré que tengo un hueco en el pecho que me impide pensar en otra cosa que no sea en la partida de mi sujeto de deseo. Creo, después de sortear la tristeza de una despedida... regresaré a tus letras. Por ahora, recibe un fuerte abrazo... y no me hagas mala campaña... aquí estoy.