1. Cuando dos amigas de verdad se encuentran, aunque lleven siete años sin verse, pasados un par de minutos todo empieza a parecer familiar, como si se hubiesen visto el mes pasado. Es una de las sensaciones más maravillosas que existen. He podido vivirla este fin de semana.
2. Sé que a algunos de los lectores de este blog les molestará sobremanera lo que voy a decir. Pero Madrid es la única gran ciudad de España. Sólo en ella nadie te pregunta de dónde vienes, de dónde eres ni a dónde vas. Por desgracia, vive un creciente giro a la derecha que me desasosegó.
3. Ayer me emocioné escuchando a la hija del último hombre asesinado por ETA. Su entereza es nuestra mejor arma contra la barbarie de un grupo de pistoleros que ni siquiera pueden montar un dispositivo decente para matar y deben buscar a un hombre que sale solo de su casa para irrumpir en la campaña. Por desgracia, parece que el grito desgarrado de esa niña ya hecha mujer, ¡votad!, no lo han escuchado todos: la participación está siendo más baja que hace 4 años.
4. Hoy, por primera vez en la historia, en San Mamés se ha guardado un minuto de silencio por una víctima de ETA. En realidad no se ha guardado, a los 8 segundos los radicales lo reventaron. Nunca dejaré de preguntarme por qué dejan entrar a esa gentuza a los campos de fútbol.
5. El Celta perdió ayer. El ascenso está jodido. Como suele suceder, los periodistas deportivos, ese dechado de profesionalidad y saber hacer, ya hablan de su cese. Qué pena que no se pueda cesar tan fácilmente a los jugadores.
6. Hoy he ejercido mi derecho al voto inútil. Tras duras deliberaciones conmigo misma, y cuando estaba a punto de votar en blanco, todo ha dado un giro inesperado. He votado al PACMA, el Partido Antitaurino y Contra el Maltrato Animal. Me he sentido maravillosamente bien. Al menos ellos sí representan algo en lo que creo firmemente, cosa que no puedo decir de ningún otro partido de los que hoy concurrían a las elecciones. Alea jacta est.










