02 enero 2008

El fin del mundo

En Soy leyenda (lástima de parte final, el comienzo es alucinante), un hombre y su perra recorren las calles de la gran ciudad abandonada. La hierba crece entre el asfalto, familias de leones cazan antílopes entre los coches desvencijados. Un virus ha arrasado la humanidad (el argumento de Matheson es de hace décadas, la novela se publicó en 1954). En la fantástica Hijos de los hombres, una mujer embarazada es la única esperanza para un planeta sin hijos, arrasado por los avances que han terminado por convertir en estériles a hombres y mujeres. En 24 semanas después es también un virus el que destruye al ser humano, convirtiéndolo en aterradores zombies, muy similares a los ideados por Matheson. En los 80 y 90, el cine reflejaba el fin del mundo con invasiones alienígenas. Ese era nuestro mayor temor. En la primera década del siglo XXI, son los virus manipulados por los hombres lo que nos aterra. En el fondo, seguimos siendo hombres del Paleolítico, nuestra mente conserva vestigios de aquel sapiens que temía a las serpientes (seguimos temiéndolas, a pesar de que ya no son un riesgo para nosotros, hace milenios que dejamos las cuevas) y aunque nuestra propia materia nos lleva a buscar respuestas para todo, a veces son las mismas preguntas las que más nos aterran. Pero algo hemos aprendido en todos estos siglos: en la primera década del siglo XXI sabemos con certeza que nuestro planeta seguramente no será destruido por extraños. Lo destrozaremos nosotros, de un modo u otro.

17 diciembre 2007

As you wish

A veces hablamos de cosas que no hemos vivido e intentamos juzgarlas poniéndonos en el lugar de quienes las viven, o tal vez imaginando cómo seríamos nosotros de haberlas vivido. En este blog hemos abordado más de una vez el espinoso tema de las separaciones de pareja. Del uso de los hijos como armas arrojadizas. Esta tarde me ha escrito Marta un correo electrónico:

"Soy separada y de lo que estoy harta es de que la gente se acuerde de por qué le dan los hijos a la madre cuando hay separacion, precisamente entonces, cuando acontece la separacion. Quiero decir, ¿por qué no se cuestiona porqué los hijos los tiene la madre antes de la separacion? Cuando hay que cuidarlos, ayudarles, darles de comer, ducharlos, etc, nadie reinvindica porqué no se los dan al padre, ¿no? Entonces parece lógico que tras una separacion (aunque quiero decir que siempre hay casos excepcionales) se le adjudiquen a la madre, que es quien realmente los ha cuidado, y no al padre. Me parece una trampa económica el hecho de que el hombre reivindique su paternidad cuando se le cuestiona, en el momento de la separacion. ¿Por qué no la reivindica antes? Ya estoy harta de este discurso que esconde el escaqueo machista para pagar lo que le corresponde y como venganza ante una madre que ha dado la vida y ha condicionado todo por cuidar a sus hijos".

Marta me pregunta qué opino. Y lo he pensado y creo que es arriesgado juzgar a la ligera, seguramente cada caso es un mundo... pero como norma básica los niños deberían quedarse siempre con quien mejor vaya a atender sus necesidades. Contemplando el caso de una pareja heterosexual, es cierto que por inercia se tiende a confiar este papel a la madre. El peso biológico es indudable. Pero también porque, no nos engañemos, todos tenemos parejas amigas con hijos y normalmente son ellas las que se ocupan en primera instancia de ese niño. Marta plantea un caso de libro, todos conocemos alguno.

Pero no he podido evitar pensar si ese papel que parece propio de las mujeres se debe a que su pareja evita la responsabilidad o si, en ocasiones, es la propia mujer la que, por decirlo de alguna manera, "libera" al hombre de esa obligación, dando por hecho que ella lo hará mejor. Es decir, ¿está la sociedad condicionado a las mujeres para creerse más capacitadas para cuidar de los hijos atendiendo a la diferencia biológica o, en la sociedad actual, este hecho es casi irrelevante?

13 diciembre 2007

Expiación

No suelo contar nada demasiado personal en este blog. Pero hoy necesito desahogarme, porque me siento desolada. Hace un tiempo, quizá algunos lo recordéis, conté aquí que me habían despedido de uno de mis trabajos. La mayoría sabéis que soy periodista autónoma, normalmente trabajo directamente para empresas... pero ese trabajo era el único que conservaba en un medio de comunicación. Llevaba cuatro años trabajando sin contrato. Cuatro. Cobrando por un programa semanal 260 euros al mes. No lloréis, según el tipo que maneja ese medio, periodista es cualquiera y bastante es que nos paga. El día que me echó, después de cuatro años, me alargó una carta de despido. Sin explicaciones. Sin mirarme a los ojos. Con la poca clase que caracteriza a la gente que nació rica pero que es nueva rica, los ricos de segunda generación. En Vigo tenemos muchos de esos.

Tras el despido decidí denunciar al medio, ya que la relación laboral es evidente, y quiero que quede demostrada. Ello conlleva una indemnización por despido improcedente. Y, lo que es más importante, demostraría que las empresas no pueden hacer lo que les da la gana: tener a gente trabajando sin contrato, por ejemplo. Muchas veces me he preguntado qué hubiese pasado si hubiese tenido un accidente de coche yendo a hacer una entrevista.

En el acto de conciliación, la abogada de este señor le insistió en varias ocasiones para que aceptase nuestra ventajosísima oferta económica, pero él se negó. Me llamaba "colaboradora" cuando el funcionario decía "trabajadora". Como si los colaboradores no tuviésemos derechos. Como si las personas no tuviésemos derechos.

Finalmente iremos a juicio. Pero la mayor parte de mis compañeros me han dicho que no les llame como testigos. Que lo entienda. Que no quieren meterse en líos. ¿Líos? Imaginaos qué lío es contestar sí a esta pregunta: "¿Utilizaba Desesperada las instalaciones de este medio de comunicación de forma habitual?". Eso es lo único que les preguntaría mi abogada.

Esos compañeros cobran entre 500 y 600 euros. Cobrarían más en cualquier tienda, en cualquier bar, en cualquier oficina. Hace tiempo, un sindicalista catalán me explicó porqué la gente con sueldos bajos acepta cosas que el resto no aceptamos: "Cuando ves a un periodista del Tomate correr tras un famoso que le desprecia te dices que tú nunca harías eso. Y es cierto, no lo harías cobrando un sueldo decente. Pero cuando ganas 500 euros tú mismo acabas sintiendo que no vales nada y actuando en consecuencia".

No sé si es cierto. Sólo sé que a pesar de creer que tenía amigos en ese sitio, me he dado cuenta de que en esta puta mierda de mundo estamos siempre solos, al final.

06 noviembre 2007

Litros de alcohol corren por mis venas, mujer


(Escrito el título, me encomiendo a los santos plagiadores para que no me demande el rey del pollo frito por usar una estrofa de su único tema conocido).

Los ojos inconfundiblemente alcohólicos y cerrados por la neblina de unos cuantos vodkas son los de Desesperada, a los 19 años (ahora tengo menos cejas y más patas de gallo, sniff). Como privilegiada estudiante en Madrid con amiga con apartamento, nuestros botellones solían ser a cubierto, pero botellones al fin. En verano, de vuelta a casa, era Baiona, a veces incluso la playa de Samil, la que los acogía. Claro que entonces no éramos miles, sino cientos, porque tomarte una copa estaba al alcance de casi todos, mientras que ahora conseguirla por menos de 5 euros es tarea imposible.

Leo en Faro de Vigo que cada fin de semana se consumen 2.000 litros de alcohol en el multitudinario botellón vigués, el mayor de Galicia. En Vigo el problema principal del botellón no es el ruido, ya que se hace en una plaza apartada, sino la suciedad. Cada fin de semana se recogen 4,5 toneladas de basura en esa plaza. De mis botellones recuerdo que siempre nos quedábamos las chicas recogiendo, ellos solían estar ya a cuatro patas. Y esto era hace 15 años. ¿Han cambiado tanto las cosas? El otro día, mientras reflexionaba sobre la agresión de Boiro, recordaba algunas palizas célebres en mi instituto y me pregunté qué hubiese pasado si en mi juventud hubiese habido teléfonos celulares, como sucede ahora. Insisto, ¿han cambiado tanto las cosas o quizá ahora tienen más repercusión y nos asustan más?

01 noviembre 2007

Exaltación

Lo leí en La Voz. No recuerdo dónde sucedió. Sólo recuerdo la historia: una mujer de 60 años, despechada por el abandono de su novio, le rajó las ruedas del coche. La pillaron rápidamente; se ve que, aunque tiene pasiones de adolescente, sus reflejos son acordes a su edad. Y aunque sea políticamente incorrecta, esta historia me arrancó una sonrisa. Porque imaginé a esta mujer, sexagenaria, tan herida de amor que se vio capaz de delinquir en aras de la venganza, y por un instante deseé, en cierto modo, llegar a los 60 con las mismas ganas de amar. Intentaré, eso sí, vengarme escribiendo palabras obscenas en el cielo con el humo del cigarro que volveré a fumarme a los sesenta, cuando el miedo a morir tenga un recorrido más corto que a los 36.

07 octubre 2007

En diferido

diferido.

(Del part. de diferir).

en ~.

1. loc. adj. Dicho de un programa de radio o de televisión: Que se emite con posterioridad a su grabación. U. t. c. loc. adv.



Si la vida, como las carreras de Alonso, fuese en diferido, quizá tampoco podríamos dejarla pasar, y necesitaríamos conocer el resultado. Alonso está corriendo ahora, en diferido. Hace horas que Hamilton se salió de la pista, dejando al asturiano a dos puntos de ganar el Mundial, contra todo pronóstico. La vida, como la F1, es imprevisible. Quizá, si pudiésemos echar un vistazo a lo que ya ha sucedido nos limitaríamos a suspirar, quizá no cambiaríamos nada porque no saber qué ocurriría de hacerlo nos daría más miedo que la certeza de lo que ha sucedido de verdad. Un galimatías. El espacio, el tiempo, nosotros. Una mezcla explosiva. Intenté ser paciente y ver la carrera horas después de haberse disputado. A los cinco minutos buscaba en Internet el resultado. Nunca he podido ver algo en diferido como si fuese en directo. Ni siquiera mi vida.

28 septiembre 2007

Consulta popular


Ibarretxe el visionario (¿cuando lo veis no os parece a punto de levitar cual jesuíta entregado?) ha anunciado que el 25 de octubre de 2008 convocará una consulta popular. O sea, un referéndum limitado para preguntar a los vascos si quieren ser independientes o no. Vamos a intentar dejar de lado cuestiones legales (según nuestra Constitución, tendría que ser todo el Estado español el que votase en referéndum esa cuestión, y no sólo los vascos). Centrémonos en una cosa: ¿es necesario en el siglo XXI crear una nueva frontera? ¿Tiene sentido? ¿Sería bueno para los vascos ser un Estado independiente? ¿Es lícito hacer semejante consulta en un territorio dominado aún por la violencia terrorista o debería esperarse a la extinción de ETA?

27 septiembre 2007

Abuso no, gracias


Hoy todos los blogueiros estamos convocados a luchar contra el abuso. A decir no. O un simple YA BASTA. Desde este espacio, cada día, intento luchar contra el abuso, en sus miles de formas. Ojalá nuestra lucha no caiga en el vacío.

03 septiembre 2007

Nuevo curso


En septiembre, algo nos impulsa a empezar de nuevo. El verano ha quedado atrás. Hay una sensación de deja vu en el aire, algo que nos susurra "hazlo". Me despedí hablando de Puerta, quiero volver haciéndolo de nuevo. No creo en la otra vida, pero si él creía, le deseo que esté justo en el lugar que esperaba. Me despedí con portadas de periódicos que hablaban de muertos en Irak, de muertos en nuestras carreteras, de muertas a manos de sus parejas. Las cosas no han cambiado. ¿Qué esperaba? En este mundo apenas nosotros cambiamos, aunque nos parezca lo contrario.

En este nuevo curso, prometo no dejar de ser yo misma. Es lo único de lo que puedo estar completamente segura.

16 agosto 2007

En general

En general, nunca me quedo sin palabras. Pero si fuese policía y hubiese detenido a los dos jóvenes que conducían esta madrugada borrachos y en sentido contrario en Ourense seguramente no hubiese sabido qué decirles. Hijos de puta es injusto, me cansa que los tacos más horrendos tengan siempre género femenino (basta hablar de lo que nos resulta un coñazo frente a lo que es cojonudo, hasta en el lenguaje mandan). Cabrones se me queda corto. Intento ser coherente y pensar que se merecen ir a la cárcel. Pero hay algo más salvaje, en el fondo de mi mente, que proyecta deseos menos civilizados. Quizá esto es lo más políticamente incorrecto que he dicho en este blog, pero lo cierto es que empiezo a pensar que, llegados a este punto, las leyes comienzan a quedarse cortas para controlar a tantos subnormales.

15 agosto 2007

Deslocalización

En el programa Ser Digital hablaron el pasado fin de semana de MP3 y MP4. Al parecer, existen modelos estándar que se fabrican en China y a los que cada marca pone su logo para comercializarlos. Son los de bajo coste. Claro que el 30% de los aparatos de este tipo que se fabrican en China van a la basura, según explicaron en el programa. El porcentaje incluye los de las marcas que nos cobran un ojo de la cara por aparatos que fabrican a costes irrisorios. Es decir, lo barato, a veces, sale caro. Ayer y hoy escuché y leí en todas partes que Nokia tiene que retirar cientos de sus baterías por riesgo de cortocircuito. Casualmente, se fabrican en China.

Yo cuando entro en alguna de las tiendas del imperio Inditex y pretenden cobrarme 60 euros por pantalones hechos en China suelo protestar. Vale, soy una porculera. Pero si fabrican en China porque es irrisoriamente barato, lo normal es que los consumidores nos beneficiemos de ese precio. Es como Adidas, Nike, Hi-Tech, Reebook, Sony, Acer, etc etc etc. Todos nos cobran los artículos al mismo precio que establecieron cuando fabricaban en Europa.

Lo que pienso sobre la deslocalización industrial es triste: creo que Europa terminará siendo un páramo, una vez que toda su industria se haya ido a los países pobres (el hecho de aprovechar la miseria de la gente para fabricar más barato me daría para llenar varias entradas, así como admitir la esclavitud laboral). Lo que pienso de estas empresas es que nos toman por gilipollas. Así que os propongo una cosa. Aunque no tengamos más remedio que comprar esos productos (no por nada, cada vez tenemos menos opciones), enviemos protestas por escrito a las empresas. Una queja no importa. Cientos preocupan. Miles pueden cambiar el mundo.

27 julio 2007

Luz xenófoba

Ayer escuché a un tipo supuestamente documentado asegurar en la radio que la "crisis luminosa" (el apagón, vamos) de Barcelona tenía una explicación clarísima: la debacle Gas Natural-Endesa, ya que "los de fuera" (o sea, esos especímenes que no somos catalanes), no invierten en Cataluña, y la falta de inversiones era un castigo por la OPA, ergo el apagón lo había causado todo ese rollo que jamás aspiré a entender de opas, empresas de interés nacional y demás gaitas (ay, perdón, la gaita es gallega, mil perdones a ese señor del que olvidé su nombre).

Salvando lo estúpido de la argumentación, me gustaría haber podido contarle a este señor enfurecido que este invierno, en mi aldea (a 23 km exactos de la ciudad más grande de Galicia, Vigo) nos quedamos casi dos días sin luz (los cortes son constantes, aunque no suelen ser de más de un par de horas). Yo me quedé sin portátil (reventó la placa base de la subida de tensión), tiramos casi toda la comida del congelador y la nevera, no podíamos ducharnos ni encender la calefacción y subsistimos con una vieja estufa de butano que año a año (afortunadamente) nos resistimos a tirar. Cuando la Compañía Eléctrica de Tui, que es la que nos surte cuando le apetece de electricidad, recibió mis quejas por la pérdida de mi ordenador, entre otras cosas, la imbécil que me atendió (quizá familiar de este señor catalán) se rió en mi cara antes de colgarme el teléfono.

Quizá a los 80.000 barceloneses a los que, dicen, les van a dar 300 euros por día sin luz, no les gustaría nada ser gallegos.

25 julio 2007

Cuatro días después

Estos días me han llamado la atención algunas cosas, a pesar de intentar no fijarme en nada que no fuese estrictamente necesario.

1. Hay jueces que pueden ser gilipollas y decir gilipolleces sin que nadie lo impida (véase el caso de ese juez de Murcia que asegura que una mujer lesbiana es un peligro para su hija); (lo de ser murciano es accesorio, Chú es murciana y no es gilipollas, de hecho saca nueves en sus exámenes y seguro que canearía a este juez si se lo encontrase).

2. Arctic Monkeys no le llegan a Franz Ferdinand a la suela de los zapatos. Aún así, los británicos movieron a 20.000 fans a escucharlos en Vigo, en el auditorio al aire libre de Castrelos. Los músicos pasaron la tarde jugando al fútbol frente a los fans que esperaban para comprar las entradas de su concierto y nadie les reconoció. La fama, amigos, es tan relativa...

3... y hablando de conciertos, estos días he constatado que hay gente capaz de cualquier cosa por ahorrarse los entre 5 y 12 euros que cuesta una entrada en Castrelos.

4. Sigo el Tour, más o menos... alucino con que la prensa española haya encumbrado ya a un nuevo ídolo, Contador, en un par de semanas, y alucino más aún con el supuesto dopaje por transfusión de Vinokourov. El COI se está planteando eliminar el ciclismo de los deportes olímpicos. Una pena. Los ciclistas de verdad no se lo merecen.

5. Constato que Wilde y su móvil con cámara de no sé cuántos megapíxeles son peligrosos para mis pies.

6. Ponte Rojo late con fuerza. Pero no hemos podido impedir que un dwijdisjd secuestre la revista El jueves por dibujar a una pareja fornicando. Ah, ¿que no era por eso? Da igual, gracias a ese dwijdisjd El jueves volverá a salir en el EGM.

7. Penélope Cruz lleva pestañas postizas en un anuncio en que asegura que no sé qué máscara de pestañas es milagrosa. Y tanto que lo era.

8. Hoy es el Día de Galiza. La patria me ha regalado unas horas para mi blog. La adoro.

9. Constato que estoy enganchada a la blogosfera. Os he echado terriblemente de menos. .


14 julio 2007

Amigos

Una de mis mejores amigas ha estado cerca de morirse. Hace mucho tiempo que no le digo cuánto me importa. Ahora, cuando el peligro ha pasado y siento el alivio invadiendo cada recodo de mi cerebro (lo siento, Punset dice que ahí está el alma, y yo le creo), intento decírselo desde la distancia y no sé cómo hacerlo. Quizá de algún modo pueda sentirlo. La imagino en el hospital, sin fuerzas para hablar, y pienso en toda la gente que he ido dejando atrás. He tenido una vida inestable, de un sitio a otro, de una esquina a otra del país. Intento a veces justificarme así. Y es cierto, puedo justificarme así. Hay cosas que la distancia complica mucho. El amor. La amistad. Sólo el odio parece poder con todo.


Tengo amigos de verdad, amigos en todas las esquinas que he tocado. Pero he dejado escapar a otros, un puñado, que aún me duelen. Por no atreverme a decirles cuando tocaba que les quería. Por descuidarme, por ser tan desastre, por no entender que no todo el mundo siente como yo la amistad. Hay quienes necesitan que les cuides más, hay quienes se sienten queridos con poco. Yo no soy demasiado exigente, quizá a veces he creído que el resto del planeta debería ser del mismo modo. No me gusta la amistad pesada, la de llamadas, visitas, contactos diarios o asiduos. Pero a los pocos amigos de verdad que tengo creo que nunca les he fallado. Por eso, cuando ella esté bien, no olvidaré decirle muchas más veces que la quiero.

28 junio 2007

Pequeñas cosas

No sé si es por la falta de sueño, por el estrés de una semana sin coche al descubrir que es casi imposible llegar a mi casa sin él, por la acumulación de trabajo... No sé bien porqué, pero he leído la prensa y nada me ha llamado la atención. Me ha parecido estar ante las mismas noticias que ayer, las mismas de la semana pasada. Como si en todo el planeta se repitiese la actualidad, cambiando solamente los nombres y los sitios. Si el mundo no cambia por sí mismo, seguramente tendremos nosotros la obligación de cambiarlo, de intentarlo al menos, pero me temo que nadie sabe por dónde empezar. Hablamos con ligereza de guerras lejanas, de muertes sin sentido, de odios enquistados. Pero en nuestro pequeño mundo somos capaces de detestar al que tenemos al lado por los motivos más nimios, sin pararnos a pensar que si fuésemos dos países estaríamos en guerra. Somos capaces de seguir con nuestras vidas aunque la vida del que tenemos al lado esté tocando fondo. Es posible convertir a cualquiera en adversario simplemente porque vota a otro partido político. Y, aún así, nos creemos capacitados para juzgar al resto del mundo. Quizá para cambiarlo bastaría con cambiar primero esas pequeñas cosas. Soportar con más paciencia al plasta de la oficina, a la compañera envidiosa, al amigo dependiente, a la pareja maniática. Contar hasta diez antes de insultar al conductor que se despista y se confunde de carril. Escuchar a tu madre aunque te llame tres veces al día para darte consejos que no has pedido. Vivir. Y dejar vivir. Simplemente.

10 junio 2007

Extracción preventiva

En el Hospital Clínico de Santiago hay una unidad de consejo genético. La gente va por allí, se analiza, y unos amables médicos le dicen las posibilidades que tiene de padecer cáncer de colon, mama u ovarios. Según cuenta La Voz de Galicia, por esta unidad han pasado ya más de setecientos gallegos. Y muchos de ellos han sabido allí que tienen altísimas probabilidades de padecer uno de esos tipos de cáncer. Fueron muchos los que decidieron extraerse esos órganos aún sanos.


Sólo había visto esto en un capítulo de House, una mujer joven y hermosa que se sometía voluntariamente a una histerectomía para evitar un más que probable cáncer hereditario. Pensé que era ciencia ficción. Pero hoy he descubierto que no, que a cuarenta minutos de distancia de Vigo también puedes hacerlo. Y he sentido pánico. Porque de golpe bulleron a la vez en mi cabeza Un mundo feliz, Gattaca, y demás pesadillas futuristas sobre el dominio implacable de la ciencia sobre la salud y sus nefastas consecuencias. Quizá estoy anticuada, pero prefiero vivir mi vida a mil por hora sin saber cuándo aparecerá el cáncer. Si aparece, lucharé contra él con todas mis fuerzas. Mientras, prefiero tener mi colon, mis ovarios y mis pechos. He dicho.

09 junio 2007

Preguntas, respuestas... y cumpleaños

Hoy estuve todo el día en una jornada formativa del Sindicato de Xornalistas de Galicia. Un experto en negociar convenios colectivos nos explicó cómo ganar esa guerra. Porque, tal y como lo explicaba, comprendí que las relaciones entre empresarios y trabajadores, hoy, no responden a la lógica. Quizá una empresa con trabajadores bien pagados y satisfechos con su empleo sería mucho más rentable. Creo que nunca lo sabré.

Una periodista que asistió a la jornada tenía miedo de preguntar en el departamento de personal de su empresa si tienen convenio colectivo. Teme que la fichen como conflictiva. A esto hemos llegado, en el siglo XXI. A que derechos fundamentales de los trabadores, como la representación sindical, que costaron la vida a mucha gente, sean eso, motivos de despido. Porque aspirar a un salario digno está mal visto, oye, menuda pretensión. Ella cobra 900 euros.

El lunes cumplo 36 años. Hace veinte, pensaba que iba a ser alguien grande. Hace diez ya intuía que no pasaría del montón. Hoy sé con certeza que soy del montón. Y me gusta. Me gusta saberlo. He dejado de esperar demasiado de mí misma. Quizá este es el secreto para ser más o menos feliz.

16 mayo 2007

Quiénes somos

Hoy me han llamado para darme una buena noticia. ¿Os acordáis de mi encrucijada? Puede que esta llamada la resuelva, pero no lo sabré seguro hasta la semana que viene. Miro hacia fuera. El sol lleva un par de días intentando volver. Aún no hace calor, pero mi barra Weather Watcher dice que mañana, festivo en Galicia, podremos tomar el sol de nuevo.

Hablo tanto de los demás en este blog y tan poco de mí, aunque quizá a través de los demás se escapa tanto de cómo soy que no hagan falta más datos. Hoy Jovekovic se ha despedido. No sé si para siempre, por unos meses, por un instante. Me había acostumbrado tanto a que estuviese por aquí que me he quedado sin palabras. Entonces he comenzado a pensar cómo puede haberme afectado tanto que una persona a la que no conozco, con la que tengo relación sólo desde hace unos cinco o seis meses, me diga adiós. Y he sentido con nitidez que la blogosfera, este grupo irreal de realidades, está más viva de lo que nadie pueda pensar. Quienes nos conocen a mí y a Wilde (por si alguien no lo sabía ya, somos hermanos) nos dicen muchas veces que estamos enganchados a algo absurdo, que nos sobra el tiempo para estar perdiéndolo aquí, quizá a vosotros os digan las mismas cosas. A mí no me sobra el tiempo. Pero hace años que paso horas en Internet. Ahora navego menos y blogueo más.

En cuanto al absurdo de este cruce de caminos... qué os voy a contar. A algunos de vosotros siento que nunca os hubiese conocido tanto si la vida real nos hubiese puesto en la misma esquina. Ayer recibí un mail de Clandestino que me alegró la tarde. Cuando Luismi tuvo problemas y me los contó sentí que era algo más que un nombre y un puñado de poemas en una web 2.0. Hay gente, como Vitruvia, que vive a unos pocos kilómetros de mí, con la que no tomo café pero a la que le cuento cosas de mí que a veces ni yo misma sabía; otra que está más lejos, como Ekilore o Eloísa, que siento que están al lado.

Gracias al blog he conocido a chavales en la veintena como Kurtz , Komo o Casshern, con mil cosas que contarnos a quienes les llevamos diez años. He aprendido muchas cosas nuevas con Félix y Sallanword y he encontrado gente que me cae bien, con la que me río, como Estilografic, C.O.V., el Hispano, Wen, Deftonia... ¡Me caen bien y ni siquiera los conozco! No quiero olvidarme de nadie, de Jano, de Vuelo Rasante, de Marcos, de Angelusa, de Príncipe Rana, de Chú, de Nunile, de Mariano, de Jazzman, de Natalia Book, de Susana, de Jesús, de Oh Diosa...

Por eso, porque me he acostumbrado a todos, espero que a nadie más se le ocurra despedirse.



27 abril 2007

He tenido una visión

Al abrir la web de La Voz de Galicia ha aparecido este titular:

El paro sube en Galicia en 10.200 personas en el primer trimestre del año

Justo al lado, en la barra de publicidad, un anuncio de una caja de ahorros ofrecía hipotecas a no sé cuánto tae con no sé cuánto euríbor.

De repente, he pensado que cuando los millones de mileuristas españoles no puedan pagar su hipoteca, cuando los tipos de interés les hayan asfixiado lo suficiente y se queden sin los pisos por los que apostaron toda su vida, ¿qué pasará? En mi visión, ocuparán las calles, quemarán hasta los cimientos esta sociedad de mierda y de las cenizas levantarán una nueva, en la que tener un piso, desde luego, no será el objetivo central de la existencia de nadie.



08 abril 2007

Turismo


Ayer bajé a Baiona a tomar una caña. Normalmente, de mi casa a Baiona tardo menos de diez minutos. Ayer tardé 35. Baiona tiene una capacidad paranormal para atraer turistas, visitantes, paseantes y también domingueros, con todos mis respetos a estas variedades humanas que yo misma soy en ocasiones. Lo malo es que para quienes vivimos en la zona a veces resulta infernal su proliferación espontánea. Para acceder a Baiona, ante el elevado precio de la autopista, la mayoría usamos dos vías comarcales que confluyen en una única rotonda en la que días como estos se montan atascos kilométricos. Leo en La Voz que Galicia, que tiene 49.762 plazas hoteleras, "comienza a situarse en el punto de mira de las cadenas de hospedaje de bajo coste". Al parecer, la cadena Peperoom, integrada en el grupo Globalia, ya considera a Galicia como un objetivo a medio plazo y "prevé construir hoteles de tres estrellas, con unas 100 habitaciones y tarifas a partir de 9 euros por habitación y noche". Yo imagino que, ahora que las fábricas dejan la Península Ibérica para instalarse en destinos más rentables como China, Vietnam o Eslovenia, tarde o temprano terminaremos viviendo exclusivamente del turismo. ¿Pero realmente queremos ese turismo de 9 euros? Y, si lo queremos, ¿están nuestras infraestructuras preparadas para albergarlo?

Foto: Playa de A Ladeira (Desesperada)