24 junio 2007

Europa

Yo soy europeísta. Pero no por convicción política. Sino porque creo que Europa será, a largo plazo, el único modo de reducir el ingente número de fronteras en esta zona del mundo. Ayer, Wilde me hizo reflexionar sobre este tema. En estos tiempos de nacionalismos, quizá es políticamente incorrecto hablar en voz alta sobre el escaso entusiasmo que me despiertan las fronteras políticas. Escucho hablar a los nacionalistas y tengo la sensación de que no hablan de otra cosa que de dinero, de más dinero, de menos dinero, de mi dinero, de su dinero. Dinero. Porque la defensa de una cultura y un idioma propios son otra cosa. Fijémonos en los alemanes, por ejemplo, estado en el que las individualidades se han preservado a pesar de una fortísima unión política entre todos ellos. Claro que ya en el siglo XVI los príncipes alemanes defendían su territorio pero siempre teniendo clarísimo que el bien común del estado era primordial. Cuando decidieron unirse fue de modo voluntario. En España, desde luego, no sucedió lo mismo. La unión política se impuso, y reinos completamente independientes y recelosos unos de otros fueron gobernados con mano de hierro por los Reyes Católicos, que deberían ser los ídolos de los patriotas españoles de hoy. Su nieto Carlos I de España y V de Alemania fue el primer rey europeo que soñó Europa. Claro que él deseaba una Europa unida bajo su yugo. Pero, aún así, resultó clarividente en su exposición política.


Hoy, siglos después, Europa mantiene una unión delicada. La separación física entre estados es tan fuerte que incluso redactar una constitución que contente a todos parece tarea imposible. Pero es que no se puede crear Europa desde la cima. Sólo desde la base podrá construirse el supraestado. España es uno de los países de la UE con menor poder adquisitivo, a pesar de que los beneficios empresariales se han multiplicado. Según El País, entre 1999 y 2006 han crecido un 73%, mientras que el salario medio real de los españoles ha descendido un 4% entre 1995 y 2005. Y mientras no seamos todos parecidos, seguiremos viajando a Londres, o a París, con nuestro complejo de españolito pobre a hombros.

17 Comments:

Wilde said...

En primer lugar gracias por la citación, me ha sabido a lujo por estos lares.

Creo que das en la clave del tema, nunca lo había pensado así, hacer Europa desde abajo, efectivamente así es. Así debería de ser. No hay otra manera. Pero claro, los de arriba rara vez son flexibles o empáticos con los de abajo. El problema sigue siendo el lo de siempre. Arriba Arriba ...

Abajo Abajo coño!!!

Una gran entrada, muy bien analizada.

Biquiños!

Una mujer desesperada said...

bueno, es un análisis muy personal, porque creo que sólo desde la voluntariedad puede crearse europa, imponiendo será imposible, por eso cito el ejemplo de los reyes católicos, unieron españa a la fuerza, y seguimos pagando por ello! bicos

Una mujer desesperada said...

Me gustaría aportar una frase de Ryszard Kapuscinsky:

Allí donde aparezca el nacionalismo de un pueblo, en seguida aparecerán, como surgidos de debajo de la tierra, los enemigos de este pueblo, y, por consiguiente, un germen de conflicto y guerra.

Casshern25 said...

Para que Europa llegue a esa cima me temo que deberán de pasar muchos años y cambiar mucho las cosas, entre otras cosas porque Europa existe como continente y nunca lo ha hecho como superestado, estado de estados o unión contra un enemigo "exterior", más bien todo lo contrario dicta la historia, llena de guerras internas y conflictos, no fiandose entre ellos mismos y con odios por doquier, y siempre que ha sido gobernada por un único poder (leasé el imperio romano) ha sido a base del derramamiento de sangre y la fuerza.

Una mujer desesperada said...

exacto, por eso está costando tanto construirla. es algo parecido al caso de España, construida sobre bases inciertas, desde luego no por acuerdo de los reinos, así han resurgido los nacionalismos políticos!

Mariano said...

La actualidad es paradójica. Frente a las noticias de la apertura a Europa, el reportaje de El País de hoy sobre el municipio de Ondarroa.
Hay gente que sólo sería feliz con las paredes de su casa como frontera infranqueable, al más puro estilo ikea de bienvenido a la repúplica independiente de mi casa.
Yo es que no puedo con los muros, ni con las paredes, ni mucho menos con las fronteras... (perdón por haberme ido un poquito del tema).

Jovekovic said...

He leído lo de Ondarroa hoy y me ha parecido terrible,si que hay mucha gente con el síndrome Ikea.
Por supuesto el tema se reduce al dinero, aunque lo disfracen de cualquier cosa que se te ocurra. Aquí en Cataluña hemos aguantado casi veinticinco años de papanatismo que han alterado de tal modo el criterio de la gente que los no nacionalistas o los no en general han optado por no votar. Y esos votos serían muy útiles para despertar al PSC de la tontería. de no desmarcarse de una vez de los cantos de sirena del catalanismo, que tanto daño han hecho a la normalidad democrática del país.
Europa es sin duda la solución. Pero no esta Europa de mercaderes, sino la que garantice una amplio y sólido estado del bienestar, que muestre al mundo una manera diferente de ser grande.

Kurtz said...

Yo, por muy utópico que sea, no creo en las fronteras. Más que navarro, valenciano, español o europeo, me considero ciudadano del mundo. Así que el día que los países decidan intentar acabar con sus fronteras, me entusiasmaré con este tipo de propuestas unificadoras.
Mientras tanto, un par de bicos.

Una mujer desesperada said...

ya, kurtz, pero como fronteras va a haber porque el hombre ya las inventó en cuanto dejó de ser nómada, allá por el neolítico, como mal menor preferiría una enorme, no tantas pequeñitas! más bicos!

vitruvia said...

A mi no me gustan las fronteras. Pero no puedo dar mis razones como lo haceis vosotros, con claridad de criterios, y preparación para exponerlos.
Así que con tu permiso, Des, suscribo hasta la últma coma de tu texto.

banderas said...

Otro más que se borra de frontaras. Por una parte, tenemos a un montón de países que buscan la unión (económica, política, fiscal, cultural, intelectual, etc.) y luego a un montón de entidades mínimas que reclaman la independencia. ¡¡Hay que ser gilipollas!!

En un mundo globalizado donde lo diferente se puede hacer notar al otro extremo del planeta nos ponemos con localismos provincianos ególatras y onanístas. Esa actitud es ridícula... me recuerda al campesino gallego con su minifundio, que es capaz de matar al vecino si le toca el "marco" (piedra que señala el límite) de su finca.

En el siglo XIX media europa murió por crear estados grandes y poderosos y ahora vienen cuatro mamones a pedir la división en terruños absurdos... no lo entiendo. A mi que me expliquen qué ventajas se pueden conseguir. ¿Dinero? ¿de qué? ¿de tocar las pelotas al resto?.

¡¡Abajo las fronteras!!

miriño said...

Complejo de españolito pobre en París o en Londres... porque si es Lisboa el complejo es de superioridad.

Y ni una cosa ni la otra, joer...

El proyecto político de Europa es exclusivamente económico.

La constitución que tan alegremente se votó aquí es una constitución de liberación de mercados, no de personas.

Como siempre se han planteado mal las cosas. En las elecciones al referendum de la constitución europea no se podía votar que no al texto de la constitución. Si se votaba que no, se daba por sentado que no se quería la unión de Europa.

Eso me pasó a mí. Yo no quería votar esa constitución, me parecía un recorte de derechos a nivel personal. Donde había más liberaciones era a nivel de mercados, de forma que se primaría la producción allí donde más barato saliera, donde los salarios fueran más bajos. Pero no podía votar que no, porque yo sí quería una constitución europea. Por eso no voté...

No entiendo muy bien lo que dices... Hablas de que Europa reducirá las fronteras. Pero es que ya no existen. No hay frontera para ir a cualquier país de la unión europea. Puedes ir a Portugal, a Francia, a Alemania y no te harán parar en ninguna frontera.

Hablas de que desde la fortaleza de los países más pequeños se puede mirar de frente a los demás... No
es eso nacionalismo?

No es Francia nacionalista? O Alemania? Por qué se hace esa diferenciación entre sentimiento patrio de los franceses y otros sentimientos? Por qué unos son mejores que otros?

Te doy la razón sobre los reyes católicos. Deberían haber salido los españoles de la historia en el concurso televisivo y no el rey (y de tercero estaba uno que ni siquiera se sabe si era español!!!, y la reina? es española? pues quedó cuarta!!!!)

El nacionalismo, la palabra nacionalismo, se está cargando de connotaciones negativas que no tienen por qué definir el pensamiento de los nacionalistas. Por eso no puedo decir que soy nacionalista sin tener que debatir días enteros y explicar mi posición sobre el terrorismo, solidariedad con los demás pueblos, con las demás personas, independencia, separatismo, etc, etc... que inmediatamente se darán añadidos a mi pensamiento. Hay demasiados tópicos que no son reales.

Y una última cosa. Los políticos que se dicen nacionalistas hablan de dinero. Y los otros?

Los políticos que se dicen nacionalistas no tienen la exclusividad sobre el pensamiento, los sentimientos y la identidad de los que en determinados contextos podemos definirnos como nacionalistas.

Lucía said...

Yo lo veo tan negro que no sé ni por donde empezar a comentar ...

Todo lo que se ha dicho aquí me parece muy acertado.

El problema es que el poder del ciudadano de hecho es bastante insignificante y la clase política hace y deshace sin importar si se están dedicando a los temas que verdaderamente interesan a los ciudadanos.

La democracia debería ser más activa.

Viri de Xerbud said...

Intentaré ser breve, querida Desesperada:

Un Estado es, pura y llanamente, el gestor de la soberanía que un pueblo (una sociedad) tiene sobre sus asuntos. Por esto, creo que no podrá existir un supra-estado europeo hasta que no exista, de facto, una sociedad europea mínimamente cohesionada. Creo también que aún falta mucho para ello (es probable que yo, veinteañero, no llegue a vivir cosa tal), y será un cambio que vendrá desde la base. Esa es la razón por la que debemos educar a los futuros ciudadanos en la idea de Europa.

Mientras tanto, creo que lo que hacen nuestros gobiernos no está mal: ir haciéndose cada vez más interdependientes mediante tratados puntuales. En este sentido, es cierto que la UE tiene un déficit democrático, pero eso es porque aún estamos en una fase de relaciones entre estados, no entre ciudadanos de un mismo estado, y creo que esta fase es necesaria. Y es que, por intereses egoístas, nuestros tecnócratas están haciendo lo correcto: como dijo Arthur Koestler en 1948, "No puedes evitar que la gente tenga razón por los motivos equivocados."

Por otro lado, yo mismo creo que no se debe hacer política de verdad con el concepto de Nación. Es viejo, feo y lleva a equívocos. Por eso veo mal cualquier tipo de nacionalismo, incluso el patriotismo constitucional del que hablaba Habermas. Lo que debe unir a la gente en sociedad debería ser un proyecto de futuro en común, no un pasado autocomplaciente o un presente accidental.

Y en cuanto a que esta es una Europa de mercaderes... Bueno: por alguna parte había que empezar. Es cuestión de ir haciéndolo bien, sin prisas pero sin pausa.

Gracias por sacar este tema tan interesante, Desesperada. Lamento la extensión de mi respuesta.

Un saludo a todos.

Viri de Xerbud said...

Ante la multitud de comentarios que leo aquí despreciando la labor de nuestros gobernantes, me gustaría añadir una cosa: ni todos son tan mezquinos como se está dando a entender, ni lo son los que están en lo más alto. Para hacer una buena tortilla pública, los políticos (incluso los buenos) se ven obligados a romper algunos huevos, sin olvidar que deben lidiar con una serie de obstáculos prácticamente inamovibles que muchas veces pueden deformar la imagen del esfuerzo real que hay detrás. Yo no creo que los políticos sean unos angelitos (incluso estoy convencido de que muchos son, sencillamente, estúpidos), pero no me gusta identificar político, automáticamente, con villano. No son los peores -ni los mejores- ciudadanos de ningún país, y, aunque algunos se dediquen a la política por intereses egoístas, no se merece que la consideremos basura. Como en la antigua Roma, quizás debería ser obligación de todo ciudadano implicarse activamente en la vida pública de su país. Así todos seríamos más comprensivos con la labor de los demás o, quién sabe: tal vez el mundo iría mejor.

Nada más. Gracias de nuevo.

Actor Secundario Bob said...

Siempre me enamoro de desesperadas... ¡Maldita sea!

Una mujer desesperada said...

bueno, como hay tantas opiniones tan bien argumentadas, me limitaré sólo a aclarar que el nacionalismo al que me refiero desde luego no tiene nada que ver con el que defienden francia o alemania, en todo caso creo que ha quedado bastante claro en mi comentario que me refieron a infra-fronteras, que para mí son absurdas. respeto igualmente a quien las defiende, lo he dejado claro en el texto, esta es simplemente mi opinión.

en cuanto al amor de bob, ja ja ja, mil gracias, caballero. desesperadas estamos todas un poquito en estos tiempos, me temo! biquiños