11 febrero 2007

Una tarde en las carreras

Ayer aposté por primera vez. Aposté en serio, se entiende. Fue en el Concurso Internacional de Saltos de Vigo, y aposté un euro por una australiana y otro por el inglés Michael Withaker, uno de los favoritos. Ninguno ganó su serie, pero los dos llegaron a la final. Fue una de las tardes de sábado más divertidas que he pasado, y eso que estaba trabajando. Pero los caballos tienen algo mágico, y verlos saltar aquellos obstáculos imposibles los convierte por un instante en seres míticos. Los que ayer estaban en Vigo eran posiblemente los mejores jinetes y caballos del mundo. Y, ¿sabéis una cosa? Ni vestían dolce and gabbana ni aparcaron porches en el aparcamiento, como harían los futbolistas. Eran tipos de lo más normal, muy concentrados en lo que estaban haciendo, serios y atentos con periodistas y aficionados. Cada vez tengo más claro que el mundo del fútbol precisa una razzia que termine con tantos gilipollas.

5 Comments:

Moisé said...

Perdona que discrepe, y sin ánimo de ofender, Que alguien quiera dedicar su vida a saltar obstaculos me parece fenomenal, pero a que nadie le pregunto al caballo que es lo que queria hacer el?

Una mujer desesperada said...

soy una gran defensora de los animales, lo sabrás si lees asiduamente mi blog, y te aseguro que en este caso te equivocas: estos caballos viven mejor que tú y yo, aparte de que su estructura física está hecha para saltar, por lo que son felices saltando. es por ejemplo como los huskys, son perros de trabajo, son felices tirando de un trineo. pues este es un caso parecido. si los ves, no harías ese comentario, no es un rollo de explotación, es un rollo de hermandad entre el hombre y el animal. no hagamos demagogia con todo, vale?

Eloísa said...

A mí las carreras de caballos me molan, mi mejor amiga es adicta al hipódromo madrileño y me ha enganchado, es muy divertido. Yo creo que quienes montan a los caballos les quieren mucho, les cuidan mucho, esa es mi impresión.

Una mujer desesperada said...

exacto, elo, es que ayer veías cómo esos jinetes hablan con sus caballos, y flipabas. a mí más que las carreras me molan los circuitos de saltos, pero bueno, me molan todas, creo que los caballos, al contrario de lo que dice moisé, sí son felices corriendo, no?

Goldfinger said...

Creo que yo también, no sé si discrepar, pero si puntualizar.

No condeno, lo aclaro antes de nada, el uso del caballo con estos fines. Así como sí condeno que se torture a un animal como el toro en una plaza de toro, y encima lo llamen fiesta.

Ahora bien, en mayor o menor medida todos los animales que habitan este planeta están sometidos al capricho del ser humano. El caballo, también. Ello no quita que se les trate como deben y se les dispensen los mayores cuidados. Pero no son libres.

Y aunque mi estrucutra estuviese concevida para dar saltos continuamente, quizá desearía hacerlo libremente sin nadie montado sobre mi.

Saludos