18 abril 2007

Salvada por el aro

El aro fue la salvación. O eso cuenta hoy La Voz de Galicia. Porque una mujer de Vilagarcía de Arousa se ha salvado de morir achicharrada por un rayo gracias al aro de su sujetador, que hizo de hilo conductor y evitó su muerte. Sólo hay una posibilidad entre 79.746 de que de una persona muera fulminada por un rayo. ¿Cuántas habrá de que la salve su sujetador?

18 Comments:

Eloísa said...

¡Y yo sin aros!

Una mujer desesperada said...

ja ja ja, yo los llevo, ¡salvada del rayo!

Wilde said...

vaya par de casualidades. A veces la malísima mala suerte choca con la buenísima buena suerte y, claro... EQUILIBRIO!...

miriño said...

Ay mi madre... me voy a comprar ahora mismo un sujetador con aros metálicos para que me sirvan de jaula de faraday...

Cual me recomendáis?

Luismi said...

Pues no tengo yo un dato numérico ahora... pero vista la inundación de spots sobre ropa interior de una sola pieza, sin costuras, broches, encajes, aros, etc... Lo que me temo es que, o empieza a ir p'a mejó lo del cambio climático, o nos vamos a achicharrar tós, y no precisamente por los rayos ultravioleta...

Un abrazo!!

Wilde said...

miriño, un wonder-bra de esos que en su día se pusieron tan de moda, creo que te iría como como anillo al dedo, partiendo de la base de que eres del sexo masculino (risas) ...

Casshern25 said...

No se hable más. Ahora mismo cogo los de mi abuela y me los pongo... ¡hombre si me los pongo! todo sea por salvaguardar mi integridad.

Una mujer desesperada said...

ja ja ja, casshern, te aseguro que no hace falta que busques los de tu abuela, yo tengo todos con aro y son monísimos... ja ja ja ja ja

miriño said...

Qué te hace pensar que no soy masculino?

Sobre todo soy del sexo... (como me gustaría que esta frase fuera realidad!!!!)

jejeje...

Susana said...

Menudas cosquillas que le debió provocar la descarga.. jajaj

miriño said...

Como anillo al dedo, como sujetador a teta... no?

prrrrrzzzzzz (esto es una pedorreta, por si no queda claro)



joeeeeerrrr, que día más tonto llevo!!!!

ekilore said...

jajaja, pero qué pasa hoy aquí? que se te desmadran desperate! :)

Jano said...

¡Y la posibilidad de que un hombre se salve por sus aros!... No lo digo por mi... ^_^

Angelusa said...

Pues entonces yo estoy expuesta a cualquier rayo, porque no me gustan los de aros.
¿Ves tú? Otro inconveniente más.

Una mujer desesperada said...

ja ja ja, eki, tranquila que he vuelto para controlaros a todos, ja ja ja ja ja ja ja
el club de los aros está desatado!!!

Jovekovic said...

The power of rings.
Yo estoy por hacerme un piercing en alguno de mis múltiples michelines, no sé si tendrá el mismo efecto salvífico.

Roberto said...

A cuenta de esto puedo contar yo una historia que le pasó a uno de mis bisabuelos:

El hombre estaba arando con una mula y uno de aquellos arados romanos que ya no se ven, cuando les sorprendio una tormenta tremenda, emprendió el camino a casa, pero en ese momento le cayó un rayo que lo fulminó. Como no volvía fueron a buscarle tras la tormenta y lo encontraron yaciendo en el suelo, al lado de los aperos y de la mula, que estaba muerta a su lado. Viendo de lo que se trataba, le dieron por muerto y se llevaron el cuerpo para el pueblo. Cuál sería la sorpresa de sus convecinos cuando, en medio de la misa de funeral, va el hombre, se incorpora en su ataud mirando sorprendido cómo a su alrededor la gente echa a correr con un pánico tremendo gritando "¡milagro, milagro!". Y menos mal que se levantó, porque si no no estaría yo escribiendo esto. Le costó mares encontrar esposa, porque la gente le tenía por alguien casi sobrenatural que había vencido a la muerte, o algo así. Pero al final, como es evidente, la encontro y tuvo descendencia que llega hasta el que os escribe. Hay un cuadro en la Iglesia de Fontoria de Cepeda de un hombre al que alcanza un rayo, y este fue el testimonio que quedó de aquél "milagro" que sucedió a mi antepasado.

Eso sí, creo que puedo asegurar que a él no le salvó el aro de su sujetador.

Un saludo.

Una mujer desesperada said...

no me lo puedo creer! qué historia tan guay! deberías contarla en tu blog, te juro que me ha encantado... aun sin aro de sujetador, je je