29 octubre 2007

Educación

Hay un capítulo de Sex in the city en el que Samantha, la más liberal de las cuatro protagonistas, intenta comer tranquilamente en un pijísimo restaurante mientras los gritos de un niño que está con su madre se lo impiden. En un momento dado, se dirige al camarero y le pide que exija a la madre que controle a su hijo, a lo que el camarero contesta irónicamente. La escena deriva en un gag, pero esa es otra historia. La cuestión es que, mientras veía esa escena, yo me posicioné automáticamente a favor de Samantha, pero la inmensa mayoría de la gente, intuyo, se posicionaría a favor de la madre. Por este motivo, mientras leo en Público que un restaurante catalán se ha sacado de la manga unos talleres infantiles para entretener a los críos mientras sus padres (y el resto de los comensales, a qué negarlo) comen tranquilamente, me pregunto en qué momento la sociedad dejó de intentar educar a los niños para, simplemente, divertirlos. Enseñar a comer en público a un niño es una de las tareas más difíciles, seguramente, para unos padres. Pero por eso mismo me parece importantísima, esencial. Es quizá el primer contacto del niño con el mundo adulto, donde se inicia en las normas sociales, en el respeto al otro. Cepillarnos de un plumazo este aprendizaje por lo molesto que resulta, escoger comer tranquilamente mientras el niño hace galletas unos metros más allá, ¿es aconsejable?

40 Comments:

Estilografic.art said...

En efecto, enseñar a los niños a comer y a comportarse en la mesa es una parte más de la educación. Pero es algo que debe empezar en casa, y por ahí creo yo que es por donde vienen el fallo. Si el niño come en casa de cualquier manera, levantándose, sentándose mal, guarreando, chillando, etc, a ver cómo le exiges luego que se comporte correctamente en un restaurante.

Desesperada said...

exacto, exacto. pero es que estamos llegando a un punto en que los niños parecen una especie en extinción, y se les consienten cosas antes inimaginables. si a mí de pequeña se me ocurría montar algunas como he visto en un bar o restaurante, bueno, no sé qué me harían, ¡es que no se me ocurría montarlas así!

Kurtz said...

Como siempre, se confunde libertad con libertinaje. En aras de la libertad se deja a los niños hacer y deshacer y se olvida por el camino la Educación ("claro, para educar ya están las escuelas", piensan muchos).

La interrogación said...

Si a mi se me hubiera ocurrido hacer el tonto en la mesa, tanto en casa como en un restaurante... ... es que ni se me ocurría, no pasaba por mi imaginación.
¿Será que cada vez somos peores educadores? ¿Será que no damos la importancia que le daban nuestros padres a estos asuntos?

Mariano said...

Será que el tiempo libre ha pasado a estar en otra categoría en la vida adulta, en la que pretendemos que se nos moleste lo menos posible. Si la educación ha pasado a un segundo plano, como se ve a diario, mal vamos.
No creo que se confunda libertad por libertinaje. Más bien creo que hemos disfrazado nuestro concepto de educación. Y lo más gracioso es que creemos que lo hemos enriquecido porque cada vez hay más alternativas para los padres. Perdón, quería decir para los niños...
Besitos/azos.

pablo gonzalez said...

Hola.

En primer lugar decir que es cierto lo que dice Desesperada: a los niños no se les educa, se les entretiene. Esto es porque los niños son un bien escaso, cuesta mucho esfuerzo y trabajo traerlos, cuidarlos, alimentarlos, etc. Así que te sientes culpable cuando, al tener un rato con ellos, tienes que reñirlos.

Como padre lo que más me indigna es ver la cara de cabreo de la gente cuando riño a uno de mis hijos o cuando pretenden justificar sus conductas ("es sólo un niño", tiene que aprender todavía", etc.)

Lo que yo hago es considerar el castigo como parte de la existencia. Y mejor hacerlo yo que un coche, un quinqui o una vieja.

Me dan pena los padres que no controlan a sus hijos. Se sienten culpables de haberlos traído a este mundo horrible donde les pueden hacer de todo sin que puedan hacer nada por evitarlo. Creo que es una cuestión de miedo. Si piensas que el mundo es horrible, procurarás que tu hijo disfrute de la vida. Si piensas que la vida es maravillosa y que compartirla contigo es lo mejor que le puede pasar a tu hijo, no te cortarás para reñirle.

Por mi parte, me horroriza pensar que mis hijos puedan perder la oportunidad de disfrutar de una comida conmigo y con su madre para aprender a hacer galletas. Sería como decirle a mi mujer que aproveche la comida conmigo en un restaurante para que aprenda a bailar salsa.

Un bico

Lucía said...

No, no es aconsejable. Esos niños que no aprenden a comportarse en público de pequeños de mayores serán ciudadanos con problemas de convivencia cívica.

Yo ayer estuve en el teatro, viendo una obra de danza de esas elegantes, tranquilas, evocadoras ... y una niña que había venido con sus padres no paró de hablar en toda la obra, de quejarse de que estaba aburrida y de preguntar en voz alta cosas de la obra que evidentemente no entendía.

A mí me la estropeó bastante, pero lo que más me molestó era que ni los padres ni la gente más cercana le decían nada (es que yo estaba como cinco filas más adelante ...). Pues ya me dirás cuando va a aprender esa niña que la gente no va al teatro a oirla a ella ...

Desesperada said...

bueno, una vez más me sorprende haber esperado furibundos ataques de padres que se sienten imcomprendidos y encontrarme con comentarios tan llenos de lógica. agradezco especialmente que Pablo comparta con nosotros su punto de vista, ya otras veces sobre temas similares me ha sorprendido la lucidez que demuestra al mantenerse firme en su modo de educar a sus hijos, a pesar de la sociedad que nos rodea, cada vez más permisiva con ellos. bicos a todos.

ekilore said...

Yo creo que deberíamos comportarnos como los niños. Si en un restaurante un crío te molestara, podrías acercarte a sus padres y empezar a gritar dando vueltas alrededor de ellos, dar puñetazos en su mesa, coger sus cubiertos para aplastarles el soufflé y tirarles las copas encima.

Blasfuemia said...

Dices "me pregunto en qué momento la sociedad dejó de intentar educar a los niños para, simplemente, divertirlos"

La respuesta que tengo a esta pregunta no me gusta ni a mí: desde que la mujer empezó a incorporarse al mundo laboral y la educación de los niños pasó a ser asunto de "otros" y compensamos la falta de educación con diversión (y mira que se puede hacer ambas cosas a la vez: divertirse y educar). Un tema complicado y sin resolver, más aún si no asumimos los "daños colaterales" de ciertos logros, que no hay que revertir, pero sí tal vez, replantear como seguir manteniendo de forma que un paso adelante para la mujer no signifique un pasito atrás para otros

MonikaMDQ said...

Me parece muy actual tu observación, te doy mi opinión como mamá (no experta) pero si real ya que el común de hoy en dia en muchos padres (por suerte no en todos) es sentarse a comer y "olvidarse" del o los niños que llevaron. Me refiero a no hacer nada cuando su hijo/a está a punto de tirar los 109 palitos que adornan el rincón del Restaurante o cuando van de mesa en mesa corriendo y/o gritando o cuando viene una nene/a y te escupe el brazo etc etc...
Una cosa es dejarlo levantarse de la mesa cuando el niño/a sabe comportarse y camina tranquilito/a o juega sin molestar y otra muy distinta es dejarlo bajarse "para que moleste por ahi y me deje comer"
Coincido en lo que han dicho, la educación comienza desde la casa, de lo contrario luego el resto de los mortales "sufrimos" las consecuencias en los lugares públicos.

Gubia said...

A mi me desesperan algunas veces y reconozco que no tengo mucha paciencia, puede que al no tener hijos tampoco esté acostumbrada, pero desde mi punto de vista los padres deberían enseñar a sus hijos a comportarse, es básico, aunque resulte trabajo casi imposible en ocasiones. Un abrazo.

El Aparcacuentos said...

creo que tienes razon en parte pero tambien creo que los niveles de tolerancia en eso y en todo son cada dia menores...
solo hay que abrir un periodico...
ahora, lo de los talleres me parece una idea cojonuda..

besssos

Meri said...

....Y llegará un dia en que sean los hijos los que tengan el control de los padres y no al reves...

Es cierto que se nota que la gente cada vez se ocupa menos en esforzarse e implicarse en la educación de sus hijos. Eso es pan para hoy y hambre para mañana..

Aplaudo el punto de vista de Pablo..

Saludos!!

winfried said...

... y porque no..? Me parece excelente idea, asi los padres disfrutan en paz y los ninos estan entretenidos. Es que ensenarles modales empieza en la casa, y la interaciones con los adultos los tienen en cualquier lugar.

El dueno de ese Restaurant debe patentar esa idea, se haria trillonario de la noche a la manana.

Desesperada said...

pues no, winfried, porque si esos niños no aprenden a comportarse en un lugar público serán unos maleducados el resto de su vida. tener hijos supone asumir responsabilidades, entre ellas, educar. no me parece bien decir: mejor los mando al taller que no me dan la vara. El deber de un padre es educar a su hijo. que un día, de modo puntual, quieras dejarlo en el taller, vale, pero como vía de escape me parece fatal.

la opción que más me ha gustado es la de ekilore, me recordó al anuncio ese de la madre que, antes de que el niño inicie la pataleta, la hace ella en pleno super y el niño flipa.

Desesperada said...

blasfuemia, tu análisis es enormemente acertado. las mujeres, al final, tenemos tantas responsabilidades en el día a día que muchas veces, lo digo por las que son madres, no pueden con todo. yo, con la vida que tengo, si tuviese un hijo ya estaría loca, lo sé. bueno, más loca, ja ja ja

winfried said...

es que Desee, tu estas tratando esto como si fuera el unico Restaurante de Espana. Y si es en Restaurantes donde educas a tus hijos Wow, todos vamos a estar gorditos.. :0)

Todavia aplaudo esta idea, y a la vez pueden disfrutar pan con tomate sin problemas..

Yo admiro a los Catalanes! Son unos verdugos!

Desesperada said...

winfried, si esto triunfa, en españa se pondrá de moda y lo habrá en todos los restaurantes, ja ja ja. que conste que tiro piedras contra mi propio tejado, odio comer con niños cerca, es insufrible, gritan, molestan... pero creo que la solución es educarlos. luego, si quieres llevar a tu hijo a talleres, llévalos, pero que no sean un sustituto de la educación, ¿entiendes? por eso me parece cuestionable.

juan antonio said...

Desesperada, la sociedad de hoy es la sociedad de las prisas, y esto que opinas, requerir�a mucho tiempo... cosa que no tenemos.

salud y rep�blica.

banderas said...

Desperada estoy absoluta y totalmente de acuerdo contigo en que a los niños hay que educarlos en casa para que, cuando vayan a cualquier local público, no monten un cristo de no te menees (pongo por caso).

Yo procuro tenerlos lo mejor educados que puedo, pero como comen en un comedor escolar no siempre es posible corregir un montón de fallos. En una reunión de la Asociación de Padres comentaron que algunos niños hacían en casa cosas (de todo tipo, pero ninguna buena) que jamás habían hecho antes de ir al comedor escolar... y es que las cuidadoras les ponen la comida y de si comen más o menos, mejor o peor, pasan. Al final la Asociación paga una vigilante que supervisa que esos detalles se tengan en cuenta.

Por otra parte quisiera comentar que no es el primer restaurante que organiza actividades para tener a los niños "entretenidos" sin que den la lata. En Vigo hubo un "italiano" en Rosalía de Castro que los domingos a mediodía tenía un payaso para entretenerlos mientras los padres se relajaban un rato... no diré el nombre del local, pero ya cerró (espero que fuera por esta idea "genial").

Bicos ;-)

Lucinda said...

Muy bien dicho, Desesperada, y la verdad, no tengo mucho que añadir en tanto estoy totalmente de acuerdo contigo.

Hoy día parece que prima más "deshacerse" de los niños y delegar responsabilidades y deberes... y luego salen como salen...

tootels said...

....claaaaroooo, y para eso sacamos una nueva asignatura , "la educación para la ciudadanía", claro, claro.... así los niños dejarán de molestar, porque se lo enseñamos todo en clase... claro, claro... si, si ... ya, ya.... me parto de todooooo!!!
espero que mis hijos, si los tengo, le den por el culete al chef, a mis colegas, a mi jefe y a todo cristo( se puede poner cristo a estas horas y en minúscula?), al igual que lo hice yo!

Eifonso Lagares said...

Me gusta este post y el tema me gusta: niños.
Primera aclaración, no tengo hijos, no quise tener hijos y espero no tener hijos.
Los niños me gustan lo justo, unos minutos, y después que los aguente sus padres.
me molestan los ninos en los restaurantes, cafeterías, o lugares públicos cuando hacen y deshacen lo que les viene en gana y lo peor cuando sus padres se lo permiten o hacen que no se enteran.
Siempre he defendido y defiendo que la educación debe empezar desde que naces y en casa. Tengo claro que si a un niño en su casa se le deja hacer lo que quiera lo hará fuera también. Desgraciadamente muchos padres no tienen el tiempo suficiente para educar a sus hijos (más las madres, que diga lo que se diga que avanzamos, las mujeres con hijos trabajan no dos veces, tres veces y sigue sin reconocerse) y piden que ese papel lo realicen los colegios y eso es algo intransferible.

Besos

Escriptorum54 said...

Me parece, querida Deses, que los padres que nos movemos por aqui, en su mayoría pensamos de la misma manera. A los niños, como dice Estili, se les educa en casa. Y si tú ahí no puedes con ellos, dificilmente lo vas a conseguir en un restaurante.
Los niños para muchos padres son como animalitos de compañía. Con lo difícil que es educar.

Es complicado compaginar la casa, el trabajo y los hijos pero no imposible. Lo que no puedes ni debes es compensar la falta de tiempo con entretenimiento. Y tengo dos hijas: una de 25 y otra de 20.

Buen tema, Deses

como decía la madre de una amiga; lo fácil es hacerlos, lo difícil es educarlos.

Casshern25 said...

A mi me paso eso una vez, siempre hay alguno que da un poco por saco pero en poco se tranquiliza, este no paraba, chillaba como una ambulancia y el desgraciado no paraba de cantar los teletubies o no sé que diablos. Esto en un sitio bastante caro, vaya no era un McDonals y me hinchó los cojones. Cuando paso por n-esima vez por mi lado corriendo le cogi por el brazo y le dije: Si no paras y no te sientas a comer de una puta vez decapito a los subnormales de tus padres. Pues mira tu por donde lo entendio el mocoso. Claro que mi acompañante me cogió miedo ¬¬

moraleja: Casshern ten más paciencia y pasa de todos.

Sitjar said...

Fenomenal la reflexión, la apoyo irefutablemente.
Hacia unas semanas que no entraba en el blog y ¡¡que grata sorpresa, extraordinario el nuevo diseño!! un 10!.

Abrazos!

pablo gonzalez said...

Bueno, creo que tengo que decir que todo el mundo me considera un nazi respecto al trato que doy a mis hijos. Practicamente no los veo hasta el fin de semana; de lunes a viernes poco más que a partir de las ocho y media, o sea, baño, cena y a la cama. Tiempo justo para cenar sus padres y quedarse dormidos en cuanto tocan el sofá. Alguna vez han estado enfermos quejándose y no me he dado cuenta hasta varios días después.

En cualquier caso, cuando me ven se ríen, prefieren jugar conmigo que ver los lunnis. Pero raro es el día en que no tengo que enfadarme con alguno de ellos.

Mis malos días también los pagan ellos, igual que yo pago el de ellos. Me siento culpable de no darles lo que más desean, que es estar con su familia y no entiendo muy bien que tengan que pagar ese precio.

Entiendo y respeto a quien opte por otras alternativas. Yo mismo, si pudiera, lo haría, les maleducaría, haría todo el día el tonto con ellos y no les dejaría ni ponerse de pie para llevarles todo el día en brazos.

Desesperada said...

gracias sitjar!

casshern, no te preocupes, yo soy de las tuyas, siempre hago comentarios impertinentes y los padres suelen odiarme, ja ja ja, pero es que a veces es desesperante, situaciones como las que describes a mí me exasperan!!!

winfried, ahora lo entiendo todo, ja ja ja ja, es coña, un bico.

y a los sufridores padres en general, es que tener hijos es jodío, por eso yo, como eifonso, no quiero tenerlos!!!! bicos.

Viguetana said...

Supongo que ya sabes que estoy de acuerdo contigo, ¿no?
;-)
Yo, cuando un niño/-a se pasea por el restaurante a sus anchas, abriendo puertas, gritando, etc. mientras sus padres siguen tan ricamente comiendo con sus amigos (hechos reales), a quien miro muy, pero que muy mal es a los padres.

Aluciné una vez que viajé en avión. A mi lado, una madre francesa con 3 hijos de unos 7, 5 y 3 años aprox. Todos calladitos, comiendo tranquilamente de la bandeja, sin hacer guarradas, sin llorar, sin chillar...
Si se quiere, se puede educar. No hay más vuelta de hoja.

Besos, guapetona, ¡que te echaba de menos!
:D

Guillermo Pardo said...

Yo estoy de parte de Samantha, pero no sólo eso, sino que un buen aleccionamiento en casa haría innecesario pedirle nada al camarero que no tenga que ver con su trabajo. Saludos.

Miriam_Trustno1 said...

Sé de que capítulo hablas porque mi novia cuando vamos a un restaurante (donde te dejas bastante dinero por un servicio acorde) y pasa eso mismo que dices, siempre me recuerda esa escena. Pero lo que más irrita es ver como la gente no dice nada; bueno claro, también hay que decir que en muchas ocasiones son los mayores los que no tienen un mínimo de educación y respeto por los demás clientes.

Saludos,

Desesperada said...

vigue!!!!!!!!!!!!!!!!! bienvenida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

guillermo, samantha y yo te lo agradecemos, je je je.... y bienvenida, miriam!

Marcos said...

Es que somos la leche. Si nos encontramos con un problema... mejor que lo solucione otro. xD

banderas said...

Yo soy de la linea de Pablo González... más de un amigo (padre de niños/as) me ha dicho que me paso un huevo y que soy demasiado duro. A mi su opinión no me hace cambiar, aunque me jode que me la digan... me hace tener dudas... y vosotros todo lo contrario. Ayer mismo tuve que reñir a mi hijo de casi tres años seriamente... como si tuviera 8 ò 9 años. No hizo falta nada más. Entendió todo lo que le dije a la primera y se durmió sin decir ni pío. ¡¡Y luego dicen que no entienden determinado vocabulario!! ¡¡Entienden lo que quieren y más!!

Bicos ;-) ... es que este tema me enerva.

Sergio G. Rabadá said...

Es importante, para mí, antes de juzgar disponer las cosas en su sitio.

Primero, la misión u objetivo del dueño del restaurante es que sus clientes pasen, en su establecimiento, un momento ameno y sin tensiones. No es misión u objetivo de este el educar niños y como existen los niños mal educados, se las ingenió para idear una manera de tenerlos entretenidos.

Segundo, que existan padres que no saben criar a los hijos fue la causa de uno de los éxitos televisivos de, creo, la cadena 4. Si recordamos este programa, se educaba a ambos, a los padres y a los hijos.

Los niños no son ajenos al entorno, y si miramos un poco veremos que no son los únicos mal educados. Es frecuente ver falta de cortesía y buenos modales en la calle, la gente habla a gritos, se detienen a charlar en la acera cortando el paso, detienen el coche para hablar con un amigo ignorando al que viene detrás, etc., etc.

Y esta gente tiene hijos y supongo estos niños serán como ellos. O peor, quizás, por eso del perfeccionamiento. Y viene desde lejos, porque los chicos que mataron a una mujer prendiéndole fuego en un cajero automático, los que hostigan a compañeros de estudio para grabarlos con sus móviles o patean en la cara a una chica imigrante porque se les canta están creciditos y ya no es posible entretenerlos en talleres a menos sean los de la cárcel.

Un abrazo.

máis alá said...

Pues yo vengo un poco de enteradillo, y tengo que distinguir entre dos tipos de comentarios de los aquí expuestos:
1- Los que no son padres: cuando alguien que no es padre me habla de la educación de los hijos lo escucho con respeto pero no hago mucho caso. Ser padre no se estudia, hay que serlo. Los que se quejan me tienen que demostrar que ellos lo harían mejor.
2- Los que son padres, compañeiros: nosotros sabemos cómo es. Si mis hijos arman escandalo, soy mal padre; si riño a mis hijos, soy mal padre. Y que no se me ocurra darles un cachete, que seguro que alguien me denuncia¡

Ahora más en serio, estoy de acuerdo con Pablo. El reñir a tus hijos forma parte de la educación. Siempre habrá alguien que les riña: un profesor, un policia, un jefe,...y tienen que saber que el mundo está repleto de normas que hay que seguir por respeto a los demas y a nosotros mismos.
Lo reconozco, yo también soy un ogro y cada día me pregunto si seré un buen padre, pero supongo que esa respuesta me la daran mis hijos cuando sean mayores.

Por cierto, en la Voz de hoy Cesar Casal cita este blog y habla de este tema.
http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2007/11/02/0003_6281891.htm

Martín Bolívar said...

seguimos desprogresando aceleradamente hacia el mundo al revés, al mundo pataparriba, es decir que caminamos cada vez con menos educación. Coincido en la educación de las normas sociales de convivencia, porque vemos que cuando faltan, pues así nos va, con el botellòn, la prepotencia, el machismo, la conducción temeraria, el gran cambalache del siglo XXI que me hace recordar un tango de hace 60 años de Enrique Santos Discepolo. Y lo que nos falta todavía, imagínate.

Pilar said...

Hola, acabo de llegar pinchando en algun enlace y me he quedado un ratito....que razón tienes en lo de los niños. Hay padres que no saben qué hacer con ellos y los meten en todo tipo de actividades, extraescolares, dominicales, etc. Parece que estorban. Yo tengo dos hijos y cuando eran pequeños, iban con nosotros a todas partes. Comían a la mesa siempre con los mayores, nada de poner una mesa aparte para ellos! Hoy día, estoy muy tranquila, saben comportarse y les llama la atención el comportamiento de algunos de sus amigos " tan bien educados" que no saben ni siquiera utilizar los cubiertos.

Desesperada said...

máis alá, el hecho de no tener hijos no me exime de sufrir a los de los demás. esto es como los fumadores pasivos, no fumo y me trago el humo del otro. así que tengo todo el derecho a exigir educación a los niños en un espacio público, me temo. no tengo nada que demostrarte, me parece enormemente presuntuoso por tu parte decir que quienes no somos padres tenemos que demostrar que lo haríamos mejor. yo no tengo hijos ni los pienso tener, me limito a pedir que los hijos de los demás no me toquen los cojones más de lo necesario, por ejemplo, en una cervecería en mi tarde de descanso gritando de modo espeluznante sin que los padres hagan nada, como vivo casi cada semana. si un niño no sabe comportarse en un bar, no lo lleves, lo siento pero aunque suene duro no es mi problema que esté maleducado!

martín bolívar y pilar, yo sé que hay padres que se esfuerzan en educar a sus hijos, pero lo que me llama la atención es que, hoy en día, la mayoría creen que tener un hijo es un eximente para pisotear los derechos de los demás. me encantan los críos cuando están educados, pero nada hay más molesto que un niño maleducado!