05 noviembre 2006

Pena de muerte

No entiendo la pena de muerte. Es un castigo que ha demostrado miles de veces su escasa utilidad para evitar el crimen, además de causar un dolor innecesario a las familias de las víctimas, que no cometieron ninguno, mientras que al reo se le priva de un plumazo de cumplir su condena. Por tanto, no entiendo la pena de muerte. Creo, sin embargo, que la cadena perpetua debe existir, porque hay crímenes que deben tener castigos ejemplares, y pasar el resto de tu vida en la cárcel es desde luego el peor que puedo imaginar. Mayor que la muerte, para mí, sin duda. Ayer leo en la prensa que un... no sé qué palabra poner, hombre se me antoja demasiado grande para él... un cabrón, violó a una niña de dos o tres años y emitió en directo la violación por internet. Hasta me ha costado escribirlo. Este verdugo no debe morir, debe pasar su vida en una cárcel, pagando por lo que hizo, y recibiendo tratamiento psiquiátrico hasta que pueda asumir la enormidad de lo que hizo y sufrir por ello. Hoy cuenta El País (el link está en el título) que Sadam Husein ha sido condenado a morir en la horca. Sin disculpas a la acción americana en Irak, lo cierto es que Sadam ha sido una de las figuras más negras de la Historia, un genocida implacable que impuso una férrea dictadura en su país mientras el resto del planeta miraba hacia otro lado. (Os recomiendo una película, Tres Reyes, para que comprobéis hasta qué punto miramos hacia otro lado). Pero la muerte, ¿redimirá lo que hizo? No, le redimirá a él, simplemente. No entiendo la pena de muerte.

Foto: Reuters (publicada en El País)

1 Comment:

Wilde said...

Me has quitado el tema de las manos. Opino en tu blog pues. La pena de muerte es una salvajada, lo único que hace es bajar a la justicia al mismo nivel que al criminal. Más o menos a la altura del suelo, no, quizás mucho más abajo, allí donde está el infierno. Gandhi fue un ejemplo sin duda. Lástima de mundo, otra vez...